28 julio, 2017

Fairy Tail (manga): La serie que pudo haber sido, y que no fue...


Una verdadera lástima la verdad. Llegados a este punto uno se pregunta, ¿de quién es la culpa? ¿Del autor, del editor, o del propio público japonés? Quizás cada uno de ellos tenga su pequeña gran cuota de culpabilidad, asi como nosotros los fans extranjeros.

*A partir de aquí puede que haya algún que otro spoiler leve sobre la serie*

Casi de manera irónica, Fairy Tail como manga fue perdiendo su magia con el transcurso de sus arcos argumentales, convirtiéndose en un nido de puro fanservice visual (tanto por sus personajes femeninos como por sus peleas), dejando que muy en el fondo una muy endeble trama fuese lo que sostuviera todo.

Fanservice en su estado puro.

El último boss que tuvo
una pelea decente en el manga.

Los seguidores más estrictos aducirán que el último gran arco fue el de Phantom Lord, mientras que otros un tanto más permisivos (grupo en el cual me encuentro) dirían que llegó a su límite con la saga de la Isla Tenrou; pasado aquel punto todo pareció ser más de lo mismo.

A pesar de que por momentos pudimos continuar viendo destellos de lo que tanto nos gustó de Fairy Tail en sus buenos tiempos, la serie con el desarrollo de su trama perdió la esencia. Eventual y rápidamente se convirtió en una historia en donde lo único que importaban eran los golpes y los apetitosos planos que Mashima tan bien sabe ilustrar.

Uno de los mejores momentos que hubo
en la Isla Tenrou, el regreso de Gildartz;
la pelea fue para el olvido.

Momento previsible, pero muy épico.
La cantidad de fan arts y coloreados que tuvo
el manga es sólo un indicio de lo popular que fue.

Con enemigos del montón, con los cuales uno no puede identificarse, no por falta de simpatía, sino por algo mucho más elemental: no eran desarrollados como corresponde. Sólo estaban ahí para ser derrotados por el miembro de Fairy que tuviera en frente, y con técnicas sacadas de la galera a último momento, sin importar que tan poderoso se suponía que fuese a la hora de su introducción.

Sin lugar a dudas el arco de Zeref, el último, fue un claro ejemplo tanto de lo bueno como de lo malo que tuvo el manga. Ofreciéndonos un climax horrible (para mi gusto) en la batalla contra Acnología; en serio... el rey dragón mató de un solo golpe al mago más poderoso de Fiore, ¿y no pudo matar a los demás dragon slayers? ¿En serio?

Eso sin irme un poco más atrás, ahondando sobre los Spriggans del mago oscuro y su relevancia en el plot más allá de ser simple bolsas de arena para recibir golpes. Tuvo sus momentos de dramatismo y que captaron el interés, al igual que casi a lo largo de toda la serie, pero luego se forzaba un final feliz de manera tontamente justificada.

La "no muerte" de Gray en el arco de los Juegos Mágicos, la "no muerte" de Gajeel, la "no muerte" de Makarov en... un momento, el pobre maestro del gremio estuvo a punto de palmar más de una vez. Básicamente Fairy Tail fue el manga donde varios mueren en un capítulo, y al siguiente ya están como si nada hubiese pasado (Simon y Zancrow se sienten totalmente discriminados).

¡¡Miren lo que era al comienzo!!
Otro estilo de dibujo, con humor, y esas caras...
¡esas caras me matan!

Las situaciones que emocionan a uno
no faltan en ningún arco,
pero carecen de ese sustento
de solidez por detrás.

¿Dan ganas de leer un manga así? La verdad, a mi no. Lo seguí solo porque ya estaba a mitad de camino cuando el bote comenzó a hacer agua, y bueno ¿cuanto cuesta leer un capítulo una vez a la semana? Minutos...

Sólo al final, al mismísimo final, tuve la inmensa alegría de volver a encontrarme con la verdadera esencia de la serie, aquel Fairy Tail que en sus inicios me había atrapado. Uno en el que la comedia era casi una moneda corriente, y los personajes se desenvolvían de una manera fresca y natural más allá de sus marcadas costumbres.

El capítulo final fue bárbaro,
casi pareciera un especial
en el que muestra todos los clichés
propios de la serie.

Happy trolleando a Lucy,
cómo se extrañaba eso.

¿Quién quería un último fanservice de Kagura?

Hay que reconocerlo, Mashima logró construir momentos muy buenos en esta obra, pero falló en conectarlos con una historia sólida. Pero bueno, es entendible que en el mundo del manga un autor debe respetar cierta bajada de línea que le imponen, y a veces es difícil realizar las cosas como uno quiere.

Fairy Tail quedará en nuestra memoria como un manga que pudo haber llegado a ser mucho más con un gran potencial inicial, y que si bien es su obra más popular, desde un punto de vista netamente personal empalidece al lado de su predecesora, la inolvidable Rave Master.

El AMO indiscutido de Fairy Tail...
el último capítulo lo confirmó totalmente.

Bue... después de la Torre del Cielo ya no fue el mismo.
Un sombra al lado de Siegheart.

¡¡¡Esas caras!!!
Erza ♥

Dejando abierta la puerta para un futuro especial,
animado o en papel.

Apenas subi la imagen del inicio, justo Mashima
publicó en su twitter esta, y no las iba a desperdiciar.


2 comentarios:

  1. es una discucion larga, yo creo que tiene buenos momentos y en las entrevistas con el autor dice querer hacer historias cada vez mas livianas (menos tragicas), su primer historia (RAVE) estuvo llena de drama pero le dio una mala experiencia al final

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    1. Gracias por tu comentario :)

      También había leído sobre ese tema, de hacer una historia mucho más amena que Rave, es por eso mismo que no entiendo con qué necesidad usaba el drama forzado, por llamarlo de alguna manera.

      Sobre los buenos momentos, en eso coincido, tenés de todo en el manga. Sólo le faltó eso que conectara más firmemente lo que leías y dijeras: "Qué bueno está esto."

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